Pasado mañana
Hola Juan, ¿cómo va todo? Espero que estés bien.
En 2026, la ciencia del clima no puede estimar cuál será la temperatura del planeta en tu tiempo, pero sí existen distintas estimaciones acerca de cuál podría ser ésta en 2100. La buena noticia es que todo sigue dependiendo de nosotros. La mala es que las tendencias no son buenas y que, salvo descubrimiento (y masivo despliegue contrarreloj) de tecnologías milagrosas, que algunos están seguros de que llegarán, las cosas pueden pintar muy mal bastante antes de que vengas a este mundo.
Hace tres semanas, alguien que te tiene presente, el climatólogo Zeke Hausfather, ofreció una extensa entrevista en la que opina sobre el estado actual del calentamiento global y los desafíos políticos y científicos que enfrentamos.
Hausfather señala que, pese ser un año bajo la influencia de “La Niña” (algo que suele enfriar las temperaturas globales), 2025 empató con 2023 como el segundo año más caluroso registrado. Por ello estima que, con el desarrollo de “El Niño”, podemos esperar que en 2027 se rompan de nuevo todos los récords de temperatura.
Hausfather señala la plausibilidad del “shared socioeconomic pathway” SSP3 en el escenario actual. El SSP3 describe un mundo caracterizado por un nacionalismo resurgente, con un enfoque en la seguridad nacional y regional, un mayor aislamiento y fragmentación, en el que se debilitan los lazos internacionales y el comercio. Un mundo más dividido, con más conflictos regionales, con menos inversión y colaboración en investigación y desarrollo tecnológico, especialmente en energías limpias. Básicamente, hoy en día este escenario nos suena bastante porque se parece al mundo al que el gobierno actual de los Estados Unidos parece querer encaminar a la sociedad internacional. Si este escenario se convirtiera en el “marco dominante” del siglo XXI, podríamos terminar en un desenlace climático mucho peor del que estamos proyectando. Este escenario también podría ser un nubarrón pasajero (así confío que sea).
Además de la plausibilidad del SSP3, Hausfather se detiene en el papel que está jugando la disminución de los aerosoles en el aumento actual del calentamiento global. Me parece muy interesante su exposición y te la comparto acá:
Z.H. - Los modelos generalmente esperan cierta aceleración en la tasa de calentamiento (…) Y la razón principal de eso no es que las emisiones de gases de efecto invernadero estén aumentando más de lo esperado. De hecho, si acaso, nuestras emisiones de CO2, el principal gas de efecto invernadero, se han estancado durante la última década o 15 años. Lo que está sucediendo es que aún no hemos reducido las emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, estamos reduciendo muy rápidamente las emisiones de aerosoles que enfrían el planeta, como el dióxido de azufre.
El dióxido de azufre es principalmente un subproducto de la quema de combustibles fósiles. Y ha estado enmascarando cerca de 0.5°C de calentamiento que, de otro modo, habría ocurrido por nuestras emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (…) Si no tuviéramos aerosoles en la atmósfera en este momento, o al menos no aerosoles producidos por el hombre, el calentamiento estaría hoy más cerca de los 2°C que de los 1.5°C.
(Entrevistadora ) - Y esto es algo que creo que tal vez nuestros modelos (…) pensaron que era un parámetro menos dinámico, tal vez. Porque lo que parece haber sucedido es que en los años 80 y 90, comenzamos a eliminar el dióxido de azufre de los combustibles fósiles, especialmente del carbón y del fuel oil pesado, porque estaba causando lluvia ácida, ¿verdad? Así que este fue un problema de varias décadas. Introdujimos regulaciones, eliminamos eso. Y luego, oh cielos, de repente nos dimos cuenta: ‘ah, eso puede haber empeorado el problema del clima’. Puede que hayamos solucionado la lluvia ácida y con suerte haber salvado muchos daños. Pero, inadvertidamente, ahora comprobamos que estuvimos enfriando el planeta accidentalmente. Ahora esa máscara, ese protector solar, se ha retirado.
Z.H. - Hay un rango bastante amplio entre los modelos sobre qué tan grande es el efecto de enfriamiento que creemos que estos aerosoles están teniendo. 0.5°C es el promedio entre todos los modelos. Realmente varía desde tan poco como 0.2°C hasta 1.2°C. En el extremo más alto, es un escenario catastrófico (n. del t. “termination shock” en el original) . En el extremo más bajo, no es tanto. Y esa cuestión de cuánto enfriamiento por aerosoles hay también está muy estrechamente ligada a esta cuestión de qué tan sensible es el clima a nuestras emisiones.
Uno de los desafíos con el modelado climático en general es que la Tierra es realmente complicada. Si duplicas la cantidad de CO2 en la atmósfera sabemos bastante bien cuánto calor adicional atrapará ese CO2 por sí solo. Y si haces eso y realizas ese experimento, obtienes que el mundo se calentará aproximadamente un grado centígrado si duplicas el CO2. No tanto, en realidad. El problema es que, cuando duplicas ese CO2, desencadenas un montón de otros procesos. El principal es la retroalimentación del vapor de agua.
Así que, por cada grado que aumentas las temperaturas globales, puedes retener aproximadamente un 7% más de vapor de agua en la atmósfera. El vapor de agua es en sí mismo un gas de efecto invernadero muy fuerte. De hecho, es el gas de efecto invernadero más fuerte, la mayor parte del efecto invernadero total. Pero el vapor de agua no puede ser un forzamiento porque solo dura un par de días antes de que llueva. Usualmente. Pero a medida que calientas la atmósfera con algo más, como las concentraciones de CO2 de larga duración, aumenta la cantidad de vapor de agua como una retroalimentación a ese calentamiento. Y eso añade otro grado encima de eso.
Y luego, además de eso, hay cambios en las nubes. Ya sabes, más nubes bajas pueden reflejar más luz de vuelta al espacio y enfriar el planeta. Más nubes altas o menos nubes bajas pueden conducir a más calentamiento. Hay cambios en la cubierta de nieve y hielo y en el hielo marino. Y cuando pones todo esto junto e intentas descubrir cuánto calentamiento obtendremos realmente, obtienes un rango bastante grande.
Así que, en el informe más reciente del IPCC, dijimos que si duplicas la cantidad de CO2 en la atmósfera de 280 partes por millón preindustriales a 560 partes por millón —que es aproximadamente hacia donde nos dirigimos ahora mismo para finales de siglo— probablemente terminarás con algo entre 2.5 grados centígrados de calentamiento y 4 grados centígrados de calentamiento. Pero eso es solo un rango probable que dice que hay una probabilidad de dos tercios de que esté en ese rango. También dijimos que hay un 90% de probabilidad, de que ese rango esté en algún lugar entre 2°C y 5°C de calentamiento”.
En esos rangos que calculan un mayor calentamiento de nuestra atmósfera se encuentran las estimaciones de James Hansen. Según sus cálculos, alcanzaremos los 2°C en la década de 2030, no a mediados de siglo como sugieren otros organismos. Hansen considera que los escenarios previstos son muy conservadores y no son tanto esperanzadores (“hope”) como narcotizantes (“hopium”.) Hace unos dias, Bill Mckibben decía sobre Hansen que “si hubieras apostado en su contra durante años, te habrías arruinado”. Estoy seguro de que Hansen es el primer interesado en equivocarse.
Mckibben también ha realizado una predicción que, a día de hoy, me parece convincente:
“El calentamiento va a ser tan grande y tan evidente que llevará, por primera vez, a un debate global real sobre la geoingeniería solar como respuesta. Creo que eso es trágico y también cada vez más probable, porque el coste de dejar que la temperatura siga subiendo será tan alto que los efectos secundarios que podrían derivar de verter azufre en la atmósfera empezarán a parecer más igualados con la carnicería meteorológica a la vista”.
Sin embargo, nada está escrito. Existen también muchas buenas y alentadoras noticias que nos permiten pensar que otros escenarios son posibles. Te comento algunas en el próximo mensaje.
Espero que estés bien. Te mando un fuerte abrazo.


