COP 30 (II)
Hola Juan, cómo estás? Espero que estas líneas te encuentren bien.
Esta semana entramos en la recta final de la COP 30. Existe una gran desconfianza sobre sus resultados (“sé que hay muchos cínicos siguiendo nuestros discursos”, dijo el primer ministro de Finlandia hace unos días).
Como cada año, en estos días se publican informes sobre el estado del clima como éste o éste, como herramientas de incidencia. De momento, en estos últimos treinta y cinco años las palabras no han logrado que esta curva baje:
Hace unos días hubo protestas.
Según Glen Peters, uno de los autores del Global Carbon Budget 2025,
Si las emisiones de gases de efecto invernadero o CO2 de los países ricos no disminuyen a más del 5% por año, no son remotamente consistentes con 1.5C, ni con cero neto en un plazo razonable. (…) Lo mismo para los periodistas. Si un político o líder empresarial habla de 1.5C o cero neto, pregúntales a qué velocidad deben bajar las emisiones para alcanzar cero neto en 2050, y a qué velocidad están bajando hoy. Señala la contradicción. Haz que lo expliquen.
Solo el 60% de los países que han ratificado el Acuerdo de París han enviado sus contribuciones nacionales determinadas (NDC) a la ONU, muchos una vez comenzada la COP30. “Según los cálculos de la ONU, la suma de las NDC (si realmente se cumplen) llevaría a que las emisiones caigan un 12% en 2035 respecto a los niveles de 2019. Para conseguir el objetivo del 1,5 esa reducción debería ser de un 55%, cuatro veces y media más de lo que prevén esos planes nacionales”.
Conforme la curva de emisiones sigue creciendo, cada vez hablamos más de adaptación y de geoingeniería y menos de mitigación. No tiene sentido, pero es lo que está ocurriendo. Un cierto fatalismo (aupado por el negacionismo climático, que directamente niega el calentamiento global antropogénico), mira a al aumento en las emisiones como una profecía autocumplida. Jean Baptiste Fressoz explica muy bien por qué no nos hallamos en una transición energética, acá en una rara conferencia en castellano que dio recientemente.
Lamentablemente, las palabras que mejor siguen reflejando lo que ocurre en estas citas siguen siendo éstas, y los motivos para el optimismo no mueven la aguja.
Te mando un fuerte abrazo.



